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viernes, 7 de enero de 2011

Origen y evolución de la educación en comunicación

Desde el inicio del desarrollo de los media, se planteó la posibilidad de afrontar los problemas de la transmisión y la distribución del saber de otra manera. Con la democratización al acceso a la información y con la colaboración de la institución educativa, se podía dar un giro a los mecanismos de generación, difusión y apropiación del conocimiento. Pero tanto los medios como la escuela trataban de extenderse, manteniendo su estilo y sus géneros, su público y su personal, su misión. Consecuentemente medios y escuela confrontados en un mismo espacio, se repelían el uno al otro.
En esos primeros contactos, la escuela recibe a los medios como un “cuerpo extraño”. Quiere mantener el monopolio de la “sociedad del saber” de la que es guardiana y en la que los  medios no encajan por su aportación de información efímera, superficial o sensacionalista. Desde la institución educativa se impugna la “dignidad cultural” de los medios.
Desde la institución educativa se impugna
la “dignidad cultural” de los medios.
 Pero la avalancha de imágenes y la abundancia de mensajes que proporcionan los medios ponen de manifiesto su poder de convocatoria. La escuela toma conciencia de la fuerza de los medios que innegablemente están presentes en todos los órdenes de la sociedad. La institución educativa se ve sin recursos y sin respuesta ante su dinamismo y comienza a percibirlos como una  poderosa competencia. En este contexto se ve a los medios y los nuevos canales de comunicación como algo exterior a la cultura, de carácter maligno, perverso y deshumanizador, dilatando la brecha entre el sistema educativo y los propios media.
Por otro lado, los medios han visto con recelo, hostilidad y desconfianza a la institución educativa. La actitud de la escuela es proteccionista, y los profesores son los  “guardianes de la moral”, preservando a los niños de la maldad que hay en los medios que creen que una enseñanza sobre comunicación es una actividad completamente negativa. Además hay dudas sobre la capacitación de los profesores a la hora de abordar las cuestiones relacionadas con la práctica profesional de los medios.
Más allá de los distanciamientos, el gran obstáculo entre escuela y medios está en el modo diferente que tienen los dos grupos de conceptuar los medios mismos y que J.L. González Yuste define como:
  • Espejo ventana: los medios cumplen la función de reflejar la realidad, o bien, ofrecer una visión transparente de ella. Esto supone una relación plana, tibia y sin conflictos entre medios y realidad
  • Factoría ficción: defiende que los medios tiene un papel mucho más activo y construyen una realidad mediatizada o confeccionan una determinada representación de ella, con valores implícitos.
Desde esta óptica, existe una barrera que separa el mundo de la comunicación y el de la enseñanza. Parece pues evidente que la educación en la sociedad de la información, ante el protagonismo de los medios y las nuevas tecnologías de la comunicación, necesita una renovación y una transformación más profunda, y dirigida a sus programas, sus métodos y sus objetivos. En definitiva, como dice Martín Barbero (1996) sería necesario “un nuevo proyecto pedagógico que cuestione radicalmente el carácter monolítico y transmisible del conocimiento, que revalorice las prácticas y las experiencias, que alumbre un saber mosaico hecho de objetivos móviles y fronteras difusas, de intertextualidades y bricolaje”.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Varios autores, (2000): Comunicación y educación en la sociedad de la información. Nuevos lenguajes y conciencia crítica (Barcelona, ed. Paidós). Cap. 7, Pág. 171 a 219 (Autor: José Luis González Yuste)


domingo, 12 de diciembre de 2010

Funcionamiento de la televisión educativa. Proceso de creación

Los documentos esenciales para la creación de un programa en televisión educativa son:
PROYECTO: Nace de un pensamiento, una intuición, una voluntad. Recoge la idea original, (mental y esquemática) núcleo de la serie y la desarrolla. Debe incluir los temas a tratar, los objetivos propuestos, particularidades de la serie, formato y géneros que se usarán, justificación, etc. El proyecto de una serie educativa surge como respuesta a una posible demanda o necesidad de la población, de tal manera que los contenidos serán mayoritariamente de interés social.
Para que el proyecto se acabe convirtiendo en una serie educativa, hay que seguir una metodología, cumplir unas condiciones, y respetar unas normas. Podemos destacar:
·         Una serie de televisión tiene que disponer objetos y seres concretos
·         Un proyecto debe ser discreto y sus objetivos y sus medios deben estar en armonía
·         El proyecto debe contemplar la eficacia educativa de la producción
·         Un proyecto debería ser original
Así pues, algunos de los elementos que deben considerarse en la elaboración de un proyecto son la demanda de la que se parte; tema general; asunto concreto de cada capítulo; información sobre el público destinatario; medios necesarios; previsión del formato del programa; previsión de localizaciones; modo de producción...
GUÍA DE CONTENIDOS: Recoge los contenidos esenciales que tendrá la serie y los sitúa dentro de un plan de acción educativo. Sirve de nexo entre la producción con el uso didáctico que se espera hacer.  
GUIÓN: La parte literaria de este documento representa esquemáticamente las acciones y los diálogos del capítulo de la serie. En su vertiente técnica, esboza los movimientos de cámara, los encuadres y planos. 
PLAN DE PRODUCCIÓN: Abarca todos los detalles de la producción del programa y constituye la guía de todos los profesionales que participan en la realización del proyecto. 
PROGRAMA: Es el documento audiovisual terminado, la realidad de la serie.
GUÍA DIDÁCTICA: Recoge un resumen del programa o serie, sus objetivos, utilidades y el modo en que el programa o la serie deben ser visionados y usados. Se puede entender como un manual de uso, una orientación para la explotación del programa de televisión ya que ha sido concebida como una serie de informaciones y recomendaciones para el usuario (profesor o estudiante) del programa de televisión educativa.
Se fundamenta en dos partes: la informativa (informa sobre el programa: objetivos, público, modo de producción, autores... y sobre la materia tratada en el programa) y la orientativa (prescribe los contextos de uso adecuados del programa).
La guía didáctica puede recomendar usar el programa como ilustración; usar el video como elemento motivador; la televisión como exploración; la televisión como registro; la televisión como polémica.... Existen otros usos de la televisión educativa en el contexto de una clase. Una guía didáctica debe escoger entre los más evidentes y recomendárselos al futuro usuario.

De estos elementos mencionados tiene especial importancia la guía de contenidos, que no existe en los demás programas televisivos (es donde reside la estrategia didáctica y pedagógica de la serie y de los elementos de su entorno); y la guía didáctica que acompañará el programa.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
 Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED). Cap. 6, pg. 73 a 76
Pérez Tornero, J.M. El desafío educativo de la televisión. Para comprender y usar el medio. (Barcelona, Paidós). Cap. 8. Pg. 189 a 238

Funcionamiento de la televisión educativa. Proceso de producción

La función del productor es disponer los medios necesarios para la realización del programa y conseguir un producto televisivo. Es necesario elegir unos escenarios, unos actores, la acción que los personajes pueden desempeñar.
En la fase de grabación se compilan las imágenes dispuestas siempre por el texto elaborado por el guionista. Posteriormente se debe ordenar todo el material realizado en el proceso de edición. Esto supone determinar el ritmo de las secuencias, elegir los planos y enlazarlos entre ellos y añadir efectos cuando sea necesario. Finalmente queda el montaje musical.
Una vez terminado el proceso tenemos un producto preparado para ser emitido, copiado y distribuido. Su particularidad, comparado con cualquier otro producto televisivo está en el origen, en el plan formativo, educacional o instructivo que dirige la idea y el guión del programa. Y es en ese momento, tal y como clarifica Pérez Tornero J.M. (1993) que “el producto llega al contexto de su uso, cuando se incorpora en una práctica concreta de aprendizaje”.
La fase de evaluación del programa televisivo-educativo destaca particularidades respeto al resto de series audiovisuales. Estas últimas se evalúan en función de la audiencia, mientras que en un programa educativo la finalidad es poner en relieve su capacidad de influir positivamente en el receptor.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
 Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED). Cap. 6, pg. 73 a 76
Pérez Tornero, J.M. El desafío educativo de la televisión. Para comprender y usar el medio. (Barcelona, Paidós). Cap. 8. Pg. 189 a 238

Funcionamiento de la televisión educativa. Proceso de creación y producción

Todas las productoras y cadenas de televisión siguen las mismas fases en la creación y producción televisiva general, con mínimas variaciones. Es la televisión educativa la que añade diferencias sustanciales a estas fases modélicas.
A modo de esquema, las fases en el proceso de creación y producción son las siguientes:

FASES DE CREACIÓN Y PRODUCCIÓN DE LA TELEVISIÓN EDUCATIVA*
1.
PREPARACIÓN DEL CONTENIDO
1.1. Elaboración del proyecto
·         Tema
·         Objetivos
·         Destinatario
·         Organización en capítulos
·         Formato
·         Estilo
·         Esquema de producción
·         Presupuesto
1.2. Preparación de la documentación
·         Textual
·         Visual
·         Otras fuentes
1.3. Elaboración de la guía de contenidos
·         Fundamentación general del proyecto
·         Descripción de las informaciones y los conceptos
·         Organización y programación
·         Indicaciones sobre el lenguaje
·         Indicaciones sobre los procesos cognoscitivos y emotivos
·         Guía de actividades que se relacionan con el programa
·         Integración en un conjunto multimedia
2.
ELABORACIÓN DEL GUIÓN
2.1. Formato
·         Género
·         Situaciones básicas
2.2. Ideas estructurantes
·         Narratividad
·         Argumentación
·         Organización de los elementos formales
·         Organización de la enunciación
2.3. Estilo
·         Sintaxis
·         Tiempos
·         Ritmos
·         Estructura de las secuencias
3.
PRODUCCIÓN
·         Plan de producción
·         Localización y escenarios
·         Personajes
·         Recursos y técnicos humanos
·         Organización
4.
 PROGRAMA
·         Realización
·         Grabación
·         Edición y posproducción
·         Sonorización
·         Producción de los elementos complementarios
5.
USO Y EVALUACIÓN
·         Explotación educativa: guía didáctica
·         Evaluación
-          del programa
-          de la emisión
-          del documento audiovisual

* Pérez Tornero, J.M. El desafío educativo de la televisión. Para comprender y usar el medio. (Barcelona, Paidós). Pg. 191


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
 Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED). Cap. 6, pg. 73 a 76
Pérez Tornero, J.M. El desafío educativo de la televisión. Para comprender y usar el medio. (Barcelona, Paidós). Cap. 8. Pg. 189 a 238

Principales programas de televisión educativa

Para poder clasificar los diferentes tipos de programas educativos es necesario tener en cuenta algunos aspectos tales como:
·         El público destinatario: adulto o escolar. Y a su vez dependerá también de la edad, el ciclo escolar, la situación cultural o socio profesional.
·         El tema: enseñanza de idiomas, programas curriculares, científicos, de ciencias sociales, programas para la formación profesional, programas de educación de los valores, educación para la salud, formación cívica...
·         El formato: duración del programa, periodicidad, número de capítulos...
·         El género: los esenciales son los documentales, los informativos y los magazines. 
·         El tipo de estructura narrativa: A.W. Bates (1983) propone que la estructura puede variar desde la simple narración continua (principio, desarrollo y fin) hasta estructuras complejas (varios temas desarrollados simultáneamente y rupturas de la continuidad espacial y temporal).
·         El estilo: Nikos Metallino (1991) los clasifica:
o   Desde el punto de vista de la producción: iluminación, cámaras, ritmos, audio, actores...
o   Desde el punto de vista de los factores perceptivos: armonía de la iluminación, profundidad, movimientos, ritmos, sonidos, voces y ruidos, ilusiones y realidades, campo visual, percepción estereofónica o monofónica de los mensajes televisivos...
·         El modelo cognoscitivo, que propone, dependiendo de si se quiere destacar:
o   la transmisión de un saber (predominio de la información)
o   de un querer (predominio de la formación)
o   de un saber-hacer (predominio de la comunicación de tipo pragmático)
·         El tipo de enunciación: posición del enunciador vs posición del destinatario. Intermediarios tales como presentador, voz en off
·         El contexto pragmático en que se ha de inscribir: cada programa tiene una utilidad distinta. Puede servir para iniciar una discusión, abrir una polémica, catalogar un concepto, comunicarse con un grupo de colegas, conocer una información, aprender un idioma...

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED) Cap. 7, pg. 77 a 84

Principales géneros de televisión educativa

Durante mucho tiempo el género por excelencia de la televisión educativa ha sido el documental. Actualmente la TV educativa se caracteriza por la diversidad de géneros. Elegir un género u otro para el desarrollo de un programa educativo depende del tema que se va a tratar. Además, la acumulación de programas televisivos propicia nuevos enfoques y modelos a seguir para los programas educativos.
Así pues, podemos asegurar que los géneros usados en televisión educativa se corresponden a los géneros de la TV. Pérez Tornero los clasifica en los siguientes grupos: (Televisión educativa, UNED, 1993)
·         Informativo: noticias, crónicas y reportajes
·         Opinativo: entrevistas, debates, etc.
·         Documental: tratamiento creativo de la actualidad, según lo define Grierson, (1983)
·         Dramático: ficción con actores
·         Divulgativo: generalmente un documental que no aborda cuestiones de actualidad, pretende proporcionar un informe sobre el tema
·         Magazine: compuesto por fragmentos diversos
·         Contenedor: magazine alargado con fragmentos, eventualmente muy amplios
·         Concurso: implica la participación de actores/publico
·         Docudrama: documental dramatizado con actores naturales
A pesar de la gran variedad de géneros los esenciales en la televisión educativa son los documentales, los informativos y los magazines. 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED) Cap. 7, pg. 77 a 84

Cadenas y fórmulas de TV educativa

En España, como en la mayoría de países desarrollados bajo un modelo económico neoliberal, se hace un uso televisivo para el ocio, mientras los propietarios de las cadenas piensan básicamente en sacar beneficios a través de los programas que presentan en sus parrillas. Resulta extraño hablar de televisión educativa en este contexto. Aún y así sobreviven iniciativas voluntaristas o provenientes de las televisiones públicas que contradicen a la norma general.
Durante la década de los sesenta RTVE impulsó los primeros proyectos de programación educativa, intentando sustituir una escolarización insuficiente en el país a través de lecciones retransmitidas por la pequeña pantalla. Estas lecciones se suceden bajo la dictadura franquista, teniendo pues un cierto carácter de adoctrinamiento. La primera iniciativa por parte del Ministerio de Educación es en el año 1966 y va enfocada a la alfabetización de adultos con programas como Imágenes para saber.
No fue hasta el año 1982, y ya constituida la democracia, cuando se declaraba la necesidad y se anunciaba la formulación de un sistema de radiotelevisión educativa. Se creaba un proyecto sistemático en el que se recogían unos objetivos, estrategias y métodos. Pero esta iniciativa no tuvo acogida en el sistema televisivo del momento.
Diez años más tarde, TVE crea un nuevo proyecto mediante un acuerdo de RTVE y el Ministerio de Educación y Cultura. Se inicia un programa matinal llamado TV educativa. Posteriormente nace La aventura del saber, ideado por J.M. Pérez Tornero, dando un esfuerzo más amplio y sistemático de TV educativa en la televisión pública.
Por lo que refiere a las televisiones autonómicas, son pocos y particulares los casos que atienden a la programación educativo-cultural. La programación educativa está marginada a horarios de escaso impacto en la audiencia. Cabe destacar algunos programas infantiles de TVE, como, por ejemplo Los Lunnis. También algunos programas de Tele Madrid, TV3 en Cataluña, TV Gallega y Canal Sur en Andalucía pueden relacionarse con el sistema educativo. De todos estos programas destaca Horitzons, coproducida por TV3 y el Departamento de Enseñanza de la Generalitat, que proporciona a diario programas de apoyo a la educación.
La cadena más destacada por su labor educativo-cultural es Canal 33. G. Baena y J.M. Pérez tornero la definen como una cadena que “atiende a las demandas de los jóvenes y presta especial atención a la televisión de calidad por las noches”. Sigue una estrategia única en el territorio nacional, ya que ninguna otra cadena es tan sistemática. En el resto de las comunidades autónomas, las nuevas cadenas sirven como extensiones de las primeras. En conjunto, las televisiones públicas españolas presentan una realidad de producción educativa muy escasa que se corresponde con una inversión bastante baja.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
El libro blanco sobre la televisión Educativa y Cultural en Iberoamérica, Pérez Tornero, J.M. y Vilches, Lorenzo (2010), Barcelona, GEDISA – Cap. España, Pg. 141 a 160

Modelos de televisión educativa

Tradicionalmente se han concebido tres modelos distintos de televisión educativa. Lothar Humburg (en Meyers, 1991:65-67) los describe de la siguiente forma:
El modelo del enriquecimiento
Diseñado para complementar la tarea del profesor, proporcionándole nuevas herramientas (de forma excepcional), en el proceso educativo dirigido
plenamente
 por el propio
profesor
Está planteado para los centros escolares o de formación. Se le conoce también con el nombre más rutinario de televisión escolar. El medio televisión pierde su autonomía ante la institución educativa, ya que su uso es complementario a las lecciones del profesorado. El profesor, con su libro y sus clases previamente preparadas, usa la tele como complemento, para ilustrar algunas partes del curso. Esto se debe al fuerte impacto que causan las imágenes de televisión. De ahí que se hable de un uso ilustrativo de la TV en este modelo de televisión educativa. Pero en el modelo del enriquecimiento existen diversas formas de usar la TV y el video que se pueden sistematizar de la siguiente manera:
·         Uso del video como ilustración: el profesor realiza la explicación y utiliza la televisión como complemento gráfico. 
·         Uso del video como elemento motivador: crea un objeto de deseo, despierta en el sujeto una intriga, provoca en el alumno un deseo, excitación, seducción...
·         La televisión como exploración: se trata de descubrir a través de la televisión aquellos elementos que no le son conscientes al alumno a primera vista. Hace manifiesto lo latente.
·         La televisión como registro: se trata de conservar el valor de una imagen, de guardar un acontecimiento para poder recuperarlo en el futuro. Es entonces una reconstrucción activa de sucesos importantes que tuvieron lugar en el pasado.
·         La televisión como polémica: un programa puede discrepar con lo que ha explicado el profesor. Esto puede servir como fuente de argumentación, como catalizador de una discusión y una reflexión...

El modelo de enseñanza directa
La televisión educativa, por el motivo que sea, tiene que
sustituir la figura
 del docente
Surge de la necesidad de suplantar un sistema educativo escaso o ausente, por ejemplo, en países poco desarrollados económicamente o en zonas rurales de difícil escolarización. En este contexto la enseñanza a través de la televisión es una enseñanza a distancia, ya que la enseñanza presencial resulta inviable, de forma que se justifica plenamente el modelo. No es una televisión escolar como la del modelo del enriquecimiento, sino más bien lo que se conoce como una televisión curricular, diseñada educativamente. Este modelo confía en él mismo para cumplir su tarea educativa y es consciente de que sirve para rellenar carencias, como la falta de profesorado.
La propia televisión, propone el programa, los contenidos, la estructura. El vehículo de transmisión es la difusión de sus espacios. Por otro lado, demanda a la audiencia cierta fidelidad para seguir los contenidos y recorrer el plan que se le propone.
Está basado en la idea de la autonomía de la televisión educativa como medio de instrucción y formación, haciendo de esta característica la diferencia básica con los otros modelos, que conciben la televisión como un elemento de cooperación con otros sistemas que no son la televisión.
El modelo de enseñanza directa se halla actualmente en decadencia práctica. Su uso es exclusivo para aquellas situaciones que no permiten otro modelo o la cooperación de varios sistemas. A pesar del declive, constituye un elemento esencial para la televisión educativa, ya que es el modelo que más se ve reforzado a experimentar métodos y procedimientos autónomos que acaban enriqueciendo a los demás modelos de televisión educativa.
Este modelo no tiene más recursos que él mismo, de tal forma que debe experimentar, probar y agotar todos los lenguajes, estructuras, posibilidades y recursos a su alcance sin la ayuda de ninguna otra institución. Debe innovar a cada paso.
El modelo de contexto
La televisión educativa aporta documentos y materiales que, relacionados con otros,
construyen una
posibilidad
estructurada
de formación
Se esboza en dos ideas principales:
1) Cooperación con otros sistemas: Partimos de la idea de que la educación, el aprendizaje y la actividad cultural son procesos complejos en los que intervienen muchos instrumentos, se implican muchas habilidades y se exploran modalidades muy diversas. En este contexto, la televisión es sólo un medio más entre otros tales como la escuela, la enseñanza curricular, los libros, programas de ordenador, casetes de audio, la actividad cultural...
La orquestación es, pues, un elemento básico del modelo de contexto: hay que coordinar elementos muy variados, actores e instituciones, establecer estructuras complejas y flexibles... pero, en todo caso, es necesario guardar una coherencia y un cierto equilibrio entre las partes, además de asegurar siempre la permanencia de un objetivo común.
Requiere la participación del espectador, que debe combinar los diversos elementos para garantizar la orquestación prevista, a la vez que examina el modelo educativo diseñado para adaptarlo a sus propias necesidades.
2) Organización multimedia: Tradicionalmente, los complementos de la televisión educativa podían ser un libro, un audio, o un programa de ordenador. Actualmente tenemos más posibilidades y formas de interactividad:
·         La televisión interactiva: permite acceder a datos escritos sobre el programa, responder preguntas, conectar los usuarios entre sí...
·         Las redes telemáticas: bases de datos, correo electrónico, videotexto...
·         La cooperación con el sistema cultural: incentivar actividades, promover las relaciones con otros grupos...
·         Publicaciones: catálogo de la programación, revista de las guías didácticas, libro como complemento a un video, colección de fascículos basado en un programa...


CONCLUSIÓN: Lo que entendemos por televisión educativo-cultural hoy en día coincide con el modelo de contexto. Pérez Tornero J.M. (1994) afirma que es “su consolidación y ampliación, su institucionalización social”. Los otros dos sistemas pueden ser integrados en ámbitos específicos de un modelo general de contexto.
Como hemos señalado, en el modelo de contexto, la televisión forma parte de un sistema complejo donde su acción puede y debe orquestarse en relación con otros elementos. De esta manera el proceso educativo y cultural pasa a ser una tarea dentro de un sistema global.
La televisión educativo-cultural de contexto obliga al telespectador a recorrer el sistema controlando sus propias exigencias y sus propias demandas, regulando el uso de cada uno de los elementos a su medida. De esta manera tiene la posibilidad de realizar su propio itinerario educativo o cultural, de forma personalizada y consciente. 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
 Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED). Cap. 4, pg. 27 a 49
Pérez Tornero, J.M. El desafío educativo de la televisión. Para comprender y usar el medio. (Barcelona, Paidós). Cap. 7. Pg. 165 a 188