domingo, 12 de diciembre de 2010

Funcionamiento de la televisión educativa. Proceso de producción

La función del productor es disponer los medios necesarios para la realización del programa y conseguir un producto televisivo. Es necesario elegir unos escenarios, unos actores, la acción que los personajes pueden desempeñar.
En la fase de grabación se compilan las imágenes dispuestas siempre por el texto elaborado por el guionista. Posteriormente se debe ordenar todo el material realizado en el proceso de edición. Esto supone determinar el ritmo de las secuencias, elegir los planos y enlazarlos entre ellos y añadir efectos cuando sea necesario. Finalmente queda el montaje musical.
Una vez terminado el proceso tenemos un producto preparado para ser emitido, copiado y distribuido. Su particularidad, comparado con cualquier otro producto televisivo está en el origen, en el plan formativo, educacional o instructivo que dirige la idea y el guión del programa. Y es en ese momento, tal y como clarifica Pérez Tornero J.M. (1993) que “el producto llega al contexto de su uso, cuando se incorpora en una práctica concreta de aprendizaje”.
La fase de evaluación del programa televisivo-educativo destaca particularidades respeto al resto de series audiovisuales. Estas últimas se evalúan en función de la audiencia, mientras que en un programa educativo la finalidad es poner en relieve su capacidad de influir positivamente en el receptor.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
 Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED). Cap. 6, pg. 73 a 76
Pérez Tornero, J.M. El desafío educativo de la televisión. Para comprender y usar el medio. (Barcelona, Paidós). Cap. 8. Pg. 189 a 238

Guión educativo en TV: El guión

El guión educativo y cualquier otro tipo de guión para un programa televisivo son muy parecidos. Las discrepancias se fundamentan en las diferencias de género. Un guión, en términos generales, es un instrumento que, usado como modelo, conduce a una práctica. Un guión ha de ser claro y comprensible, respetando el lenguaje adecuado a cada tarea de todos los componentes del equipo de producción y realización; debe abarcar todos los elementos que intervienen en la producción, desde las imágines a registrar, los movimientos de cámara, las voces, ruidos y músicas, tiempos...; y debe contener la información básica que hay que transmitir al telespectador.
En televisión educativa, los realizadores sienten el impulso de añadir creatividad a la ya expresada y fijada en el guión. Tienden a pensar que el guión que se les propone es literario, y son ellos los que tienen que añadir la columna de los elementos visuales.
En cualquier cado, el guionista debe facilitar la estructura del programa. Esta estructura, según A.W. Bates (1983) es “el ajuste o la organización de las partes dentro de un todo”. El elemento estructural básico en cualquier producción audiovisual es el tiempo. Pero además la estructura de un guión está formada por un plano básico, que es el que estructura el conjunto del programa, el que otorga coherencia y unifica todos los elementos del programa, y otros planos subsidiarios.
Los elementos estructurales esenciales que aparecerán en el guión son: el argumento, el relato en sí, el tema, el elemento formal que permanece constante, la intencionalidad y una estructura enunciativa definida. De esta manera a cada guión le corresponde definir una estructura singular de sus relatos. Después de estos elementos estructurales del guión encontramos los más superficiales: escenarios, personajes, ambientes, estética, estilo, perspectivas...
La especificidad del guión educativo frente a otro que no lo es, es que en el primero hay una diferencia de fondo: debe existir un plan pedagógico o un plan didáctico o formativo.
El telespectador, independientemente de su condición y naturaleza, rechaza el discurso vertical. El telespectador es reacio a admitir que quien esté al otro lado de la televisión le trate como a un alumno, como a un estudiante. Por eso el libro de estilo de una televisión educativa nunca debería aceptar frases como “hoy vamos a aprender”, “debemos corregir...”. Pérez Tornero (1994) enfatiza en el hecho que la “libertad reconocida al espectador es esencial en la televisión educativo-cultural que se precia de tal, y que quiere ser competitiva o complementaria con el resto de televisión”. Consecuentemente, hay que sustituir todas esas entradillas verticales por un discurso en tercera persona, más descriptivo y que oriente los planes básicos por la vía de la demostración además de buscar la complicidad del telespectador.
Algunos autores proponen la siguiente estructura modélica de un guión para un programa de televisión educativa.
GUIÓN PARA UN PROGRAMA DE TELEVISIÓN EDUCATIVA*
Primera parte
Propuesta de un objeto de conocimiento: en esta parte hemos de ganar la atención del espectador. Hacerle atractivo lo que ha de suceder. Esto sirve para crear expectativa, estimular un deseo, fomentar una ansiedad, provocar un choque fuerte en su percepción, excitar, exagerar un elemento, producir una sorpresa, un contraste...
Los primeros compases de un programa educativo tienen que ir directos a la sensibilidad de espectador, apelar a su intimidad y sus necesidades, a su inquietud más vivida. Si no lo logramos, perdemos al espectador.
Segunda parte
Ofrecimiento de una orientación, una guía: conviene esbozar un plan que permita la orientación activa del espectador. Es necesario después del estímulo que hemos provocado en la primera parte. Hay muchas maneras de lograr esta función, con una escena reconocible o una situación, o un ambiente familiar.... permite acabar con la ambigüedad inicial, desvelar el misterio precedente.
Tercera parte
Parte expositiva: es el grueso del contenido, la parte central del programa, lo que ha de transmitir el contenido esencial. Informamos, contamos sin olvidar que corremos el riesgo de perder al espectador. Para mantener su atención y el hilo del programa repetimos las estructuras previamente usadas: intriga/orientación, tensión/satisfacción...
Cuarta parte
Recapitulación: para reforzar el aprendizaje y la transmisión del saber. Cuanto más variadas sean las formas en que contamos algo, más seguridad tenemos de que el mensaje en cuestión quedará fijado en la memoria del receptor. Usamos glosas, resúmenes, interrogaciones de control, confirmaciones, redundancias simples, cambios de perspectiva...
Quinta parte
Situar en el contexto: es obligatorio construir estructuras estables en la mente del receptor. Las informaciones que se proporcionan deben poder organizarse en conjuntos más amplios, ya que una estructura amplia y global facilita el reconocimiento y el entendimiento, pero además ayuda a identificar unos contenidos determinados y a manipularlos a voluntad.
* Pérez Tornero, J.M. La televisión educativa. (Madrid, UNED). Cap. 5, pg. 68


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Pérez Tornero, J.M. La televisión educativa. (Madrid, UNED). Cap. 5, pg. 52 a 71
Pérez Tornero, J.M. El desafío educativo de la televisión. Para comprender y usar el medio. (Barcelona, Paidós). Cap. 8. Pg, 189 a 230

Guión educativo en TV: La guía de contenidos

En la televisión educativa la idea original o el contenido del programa que vamos a realizar se tiene que expresar de forma muy clara en un documento previo al guión, denominado guía de contenidos.
Este documento, específico de la producción educativa, garantiza la orientación formativa de la producción y recoge los aspectos que los expertos y educadores consideran conveniente que aparezcan en la serie. Nace del proyecto de la serie y su función es determinar con precisión, coherencia y rigor su tema y subtemas. Debe ser muy detallado y  exhaustivo, con previsión precisa de los asuntos a tratar, de los conceptos y de su tratamiento. A la vez no debe ser excesivamente rígido, para evitar anular la libertad del guionista. Es importante hacer hincapié en que debe ser redactado teniendo en cuenta los aspectos pedagógicos y didácticos de la serie ya que de este documento nacerá el guión definitivo.
En esencia la guía de contenidos debe presentar las ideas centrales del audiovisual y la información que se quiere transmitir de forma detallada, ordenada y estructurada. Además hay que añadir un conjunto de informaciones operativas sobre algunos factores que determinan la naturaleza de la producción tales como datos del receptor, uso a que se destina la producción y los materiales complementarios a la producción.
Ficha orientativa sobre las formas de organizar una guía de contenidos:

Guía de contenidos*

Tema general: Asuntos que tiene que tratar el guión con subtemas precisos
Informaciones básicas a transmitir: Conceptos, ideas, saberes e informaciones
Orden de las informaciones y gradación: Cómo se deben relacionar las distintas informaciones tanto cronológicamente como estructuralmente
Estrategias educativas recomendadas: Tipo de relación que se establece entre la producción (emisor) y el destinatario. Argumentos o razonamientos para proponer las ideas. Estilo de narración y de enunciación. Objetivo final a alcanzar
Lenguaje: Léxico a emplear. Registro lingüístico aplicable y formas sintácticas o narrativas adecuadas
Recomendaciones formales: Incluye aquellas recomendaciones estéticas que convengan a la producción: tono visual, ritmo de realización, etc.
Público: Tipo de grupo al que va destinado el audiovisual. En general se reconocen diferentes tipos de públicos pero es conveniente especificar siempre los siguientes datos:
·         Actitud
·         Edad
·         Nivel sociocultural
·         Posible uso de audiovisual
Actitudes a fomentar: Finalidades que el audiovisual persigue en relación con los estados emotivos pasionales y racionales del espectador
* Pérez Tornero, J.M. La televisión educativa. (Madrid, UNED). Cap. 5, pg. 56


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Pérez Tornero, J.M. La televisión educativa. (Madrid, UNED). Cap. 5, pg. 52 a 71
Pérez Tornero, J.M. El desafío educativo de la televisión. Para comprender y usar el medio. (Barcelona, Paidós). Cap. 8. Pg., 189 a 230

Funcionamiento de la televisión educativa. Proceso de creación y producción

Todas las productoras y cadenas de televisión siguen las mismas fases en la creación y producción televisiva general, con mínimas variaciones. Es la televisión educativa la que añade diferencias sustanciales a estas fases modélicas.
A modo de esquema, las fases en el proceso de creación y producción son las siguientes:

FASES DE CREACIÓN Y PRODUCCIÓN DE LA TELEVISIÓN EDUCATIVA*
1.
PREPARACIÓN DEL CONTENIDO
1.1. Elaboración del proyecto
·         Tema
·         Objetivos
·         Destinatario
·         Organización en capítulos
·         Formato
·         Estilo
·         Esquema de producción
·         Presupuesto
1.2. Preparación de la documentación
·         Textual
·         Visual
·         Otras fuentes
1.3. Elaboración de la guía de contenidos
·         Fundamentación general del proyecto
·         Descripción de las informaciones y los conceptos
·         Organización y programación
·         Indicaciones sobre el lenguaje
·         Indicaciones sobre los procesos cognoscitivos y emotivos
·         Guía de actividades que se relacionan con el programa
·         Integración en un conjunto multimedia
2.
ELABORACIÓN DEL GUIÓN
2.1. Formato
·         Género
·         Situaciones básicas
2.2. Ideas estructurantes
·         Narratividad
·         Argumentación
·         Organización de los elementos formales
·         Organización de la enunciación
2.3. Estilo
·         Sintaxis
·         Tiempos
·         Ritmos
·         Estructura de las secuencias
3.
PRODUCCIÓN
·         Plan de producción
·         Localización y escenarios
·         Personajes
·         Recursos y técnicos humanos
·         Organización
4.
 PROGRAMA
·         Realización
·         Grabación
·         Edición y posproducción
·         Sonorización
·         Producción de los elementos complementarios
5.
USO Y EVALUACIÓN
·         Explotación educativa: guía didáctica
·         Evaluación
-          del programa
-          de la emisión
-          del documento audiovisual

* Pérez Tornero, J.M. El desafío educativo de la televisión. Para comprender y usar el medio. (Barcelona, Paidós). Pg. 191


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
 Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED). Cap. 6, pg. 73 a 76
Pérez Tornero, J.M. El desafío educativo de la televisión. Para comprender y usar el medio. (Barcelona, Paidós). Cap. 8. Pg. 189 a 238

Principales programas de televisión educativa

Para poder clasificar los diferentes tipos de programas educativos es necesario tener en cuenta algunos aspectos tales como:
·         El público destinatario: adulto o escolar. Y a su vez dependerá también de la edad, el ciclo escolar, la situación cultural o socio profesional.
·         El tema: enseñanza de idiomas, programas curriculares, científicos, de ciencias sociales, programas para la formación profesional, programas de educación de los valores, educación para la salud, formación cívica...
·         El formato: duración del programa, periodicidad, número de capítulos...
·         El género: los esenciales son los documentales, los informativos y los magazines. 
·         El tipo de estructura narrativa: A.W. Bates (1983) propone que la estructura puede variar desde la simple narración continua (principio, desarrollo y fin) hasta estructuras complejas (varios temas desarrollados simultáneamente y rupturas de la continuidad espacial y temporal).
·         El estilo: Nikos Metallino (1991) los clasifica:
o   Desde el punto de vista de la producción: iluminación, cámaras, ritmos, audio, actores...
o   Desde el punto de vista de los factores perceptivos: armonía de la iluminación, profundidad, movimientos, ritmos, sonidos, voces y ruidos, ilusiones y realidades, campo visual, percepción estereofónica o monofónica de los mensajes televisivos...
·         El modelo cognoscitivo, que propone, dependiendo de si se quiere destacar:
o   la transmisión de un saber (predominio de la información)
o   de un querer (predominio de la formación)
o   de un saber-hacer (predominio de la comunicación de tipo pragmático)
·         El tipo de enunciación: posición del enunciador vs posición del destinatario. Intermediarios tales como presentador, voz en off
·         El contexto pragmático en que se ha de inscribir: cada programa tiene una utilidad distinta. Puede servir para iniciar una discusión, abrir una polémica, catalogar un concepto, comunicarse con un grupo de colegas, conocer una información, aprender un idioma...

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED) Cap. 7, pg. 77 a 84