domingo, 12 de diciembre de 2010

Principales programas de televisión educativa

Para poder clasificar los diferentes tipos de programas educativos es necesario tener en cuenta algunos aspectos tales como:
·         El público destinatario: adulto o escolar. Y a su vez dependerá también de la edad, el ciclo escolar, la situación cultural o socio profesional.
·         El tema: enseñanza de idiomas, programas curriculares, científicos, de ciencias sociales, programas para la formación profesional, programas de educación de los valores, educación para la salud, formación cívica...
·         El formato: duración del programa, periodicidad, número de capítulos...
·         El género: los esenciales son los documentales, los informativos y los magazines. 
·         El tipo de estructura narrativa: A.W. Bates (1983) propone que la estructura puede variar desde la simple narración continua (principio, desarrollo y fin) hasta estructuras complejas (varios temas desarrollados simultáneamente y rupturas de la continuidad espacial y temporal).
·         El estilo: Nikos Metallino (1991) los clasifica:
o   Desde el punto de vista de la producción: iluminación, cámaras, ritmos, audio, actores...
o   Desde el punto de vista de los factores perceptivos: armonía de la iluminación, profundidad, movimientos, ritmos, sonidos, voces y ruidos, ilusiones y realidades, campo visual, percepción estereofónica o monofónica de los mensajes televisivos...
·         El modelo cognoscitivo, que propone, dependiendo de si se quiere destacar:
o   la transmisión de un saber (predominio de la información)
o   de un querer (predominio de la formación)
o   de un saber-hacer (predominio de la comunicación de tipo pragmático)
·         El tipo de enunciación: posición del enunciador vs posición del destinatario. Intermediarios tales como presentador, voz en off
·         El contexto pragmático en que se ha de inscribir: cada programa tiene una utilidad distinta. Puede servir para iniciar una discusión, abrir una polémica, catalogar un concepto, comunicarse con un grupo de colegas, conocer una información, aprender un idioma...

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED) Cap. 7, pg. 77 a 84

Principales géneros de televisión educativa

Durante mucho tiempo el género por excelencia de la televisión educativa ha sido el documental. Actualmente la TV educativa se caracteriza por la diversidad de géneros. Elegir un género u otro para el desarrollo de un programa educativo depende del tema que se va a tratar. Además, la acumulación de programas televisivos propicia nuevos enfoques y modelos a seguir para los programas educativos.
Así pues, podemos asegurar que los géneros usados en televisión educativa se corresponden a los géneros de la TV. Pérez Tornero los clasifica en los siguientes grupos: (Televisión educativa, UNED, 1993)
·         Informativo: noticias, crónicas y reportajes
·         Opinativo: entrevistas, debates, etc.
·         Documental: tratamiento creativo de la actualidad, según lo define Grierson, (1983)
·         Dramático: ficción con actores
·         Divulgativo: generalmente un documental que no aborda cuestiones de actualidad, pretende proporcionar un informe sobre el tema
·         Magazine: compuesto por fragmentos diversos
·         Contenedor: magazine alargado con fragmentos, eventualmente muy amplios
·         Concurso: implica la participación de actores/publico
·         Docudrama: documental dramatizado con actores naturales
A pesar de la gran variedad de géneros los esenciales en la televisión educativa son los documentales, los informativos y los magazines. 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED) Cap. 7, pg. 77 a 84

Cadenas y fórmulas de TV educativa

En España, como en la mayoría de países desarrollados bajo un modelo económico neoliberal, se hace un uso televisivo para el ocio, mientras los propietarios de las cadenas piensan básicamente en sacar beneficios a través de los programas que presentan en sus parrillas. Resulta extraño hablar de televisión educativa en este contexto. Aún y así sobreviven iniciativas voluntaristas o provenientes de las televisiones públicas que contradicen a la norma general.
Durante la década de los sesenta RTVE impulsó los primeros proyectos de programación educativa, intentando sustituir una escolarización insuficiente en el país a través de lecciones retransmitidas por la pequeña pantalla. Estas lecciones se suceden bajo la dictadura franquista, teniendo pues un cierto carácter de adoctrinamiento. La primera iniciativa por parte del Ministerio de Educación es en el año 1966 y va enfocada a la alfabetización de adultos con programas como Imágenes para saber.
No fue hasta el año 1982, y ya constituida la democracia, cuando se declaraba la necesidad y se anunciaba la formulación de un sistema de radiotelevisión educativa. Se creaba un proyecto sistemático en el que se recogían unos objetivos, estrategias y métodos. Pero esta iniciativa no tuvo acogida en el sistema televisivo del momento.
Diez años más tarde, TVE crea un nuevo proyecto mediante un acuerdo de RTVE y el Ministerio de Educación y Cultura. Se inicia un programa matinal llamado TV educativa. Posteriormente nace La aventura del saber, ideado por J.M. Pérez Tornero, dando un esfuerzo más amplio y sistemático de TV educativa en la televisión pública.
Por lo que refiere a las televisiones autonómicas, son pocos y particulares los casos que atienden a la programación educativo-cultural. La programación educativa está marginada a horarios de escaso impacto en la audiencia. Cabe destacar algunos programas infantiles de TVE, como, por ejemplo Los Lunnis. También algunos programas de Tele Madrid, TV3 en Cataluña, TV Gallega y Canal Sur en Andalucía pueden relacionarse con el sistema educativo. De todos estos programas destaca Horitzons, coproducida por TV3 y el Departamento de Enseñanza de la Generalitat, que proporciona a diario programas de apoyo a la educación.
La cadena más destacada por su labor educativo-cultural es Canal 33. G. Baena y J.M. Pérez tornero la definen como una cadena que “atiende a las demandas de los jóvenes y presta especial atención a la televisión de calidad por las noches”. Sigue una estrategia única en el territorio nacional, ya que ninguna otra cadena es tan sistemática. En el resto de las comunidades autónomas, las nuevas cadenas sirven como extensiones de las primeras. En conjunto, las televisiones públicas españolas presentan una realidad de producción educativa muy escasa que se corresponde con una inversión bastante baja.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
El libro blanco sobre la televisión Educativa y Cultural en Iberoamérica, Pérez Tornero, J.M. y Vilches, Lorenzo (2010), Barcelona, GEDISA – Cap. España, Pg. 141 a 160

Modelos de televisión educativa

Tradicionalmente se han concebido tres modelos distintos de televisión educativa. Lothar Humburg (en Meyers, 1991:65-67) los describe de la siguiente forma:
El modelo del enriquecimiento
Diseñado para complementar la tarea del profesor, proporcionándole nuevas herramientas (de forma excepcional), en el proceso educativo dirigido
plenamente
 por el propio
profesor
Está planteado para los centros escolares o de formación. Se le conoce también con el nombre más rutinario de televisión escolar. El medio televisión pierde su autonomía ante la institución educativa, ya que su uso es complementario a las lecciones del profesorado. El profesor, con su libro y sus clases previamente preparadas, usa la tele como complemento, para ilustrar algunas partes del curso. Esto se debe al fuerte impacto que causan las imágenes de televisión. De ahí que se hable de un uso ilustrativo de la TV en este modelo de televisión educativa. Pero en el modelo del enriquecimiento existen diversas formas de usar la TV y el video que se pueden sistematizar de la siguiente manera:
·         Uso del video como ilustración: el profesor realiza la explicación y utiliza la televisión como complemento gráfico. 
·         Uso del video como elemento motivador: crea un objeto de deseo, despierta en el sujeto una intriga, provoca en el alumno un deseo, excitación, seducción...
·         La televisión como exploración: se trata de descubrir a través de la televisión aquellos elementos que no le son conscientes al alumno a primera vista. Hace manifiesto lo latente.
·         La televisión como registro: se trata de conservar el valor de una imagen, de guardar un acontecimiento para poder recuperarlo en el futuro. Es entonces una reconstrucción activa de sucesos importantes que tuvieron lugar en el pasado.
·         La televisión como polémica: un programa puede discrepar con lo que ha explicado el profesor. Esto puede servir como fuente de argumentación, como catalizador de una discusión y una reflexión...

El modelo de enseñanza directa
La televisión educativa, por el motivo que sea, tiene que
sustituir la figura
 del docente
Surge de la necesidad de suplantar un sistema educativo escaso o ausente, por ejemplo, en países poco desarrollados económicamente o en zonas rurales de difícil escolarización. En este contexto la enseñanza a través de la televisión es una enseñanza a distancia, ya que la enseñanza presencial resulta inviable, de forma que se justifica plenamente el modelo. No es una televisión escolar como la del modelo del enriquecimiento, sino más bien lo que se conoce como una televisión curricular, diseñada educativamente. Este modelo confía en él mismo para cumplir su tarea educativa y es consciente de que sirve para rellenar carencias, como la falta de profesorado.
La propia televisión, propone el programa, los contenidos, la estructura. El vehículo de transmisión es la difusión de sus espacios. Por otro lado, demanda a la audiencia cierta fidelidad para seguir los contenidos y recorrer el plan que se le propone.
Está basado en la idea de la autonomía de la televisión educativa como medio de instrucción y formación, haciendo de esta característica la diferencia básica con los otros modelos, que conciben la televisión como un elemento de cooperación con otros sistemas que no son la televisión.
El modelo de enseñanza directa se halla actualmente en decadencia práctica. Su uso es exclusivo para aquellas situaciones que no permiten otro modelo o la cooperación de varios sistemas. A pesar del declive, constituye un elemento esencial para la televisión educativa, ya que es el modelo que más se ve reforzado a experimentar métodos y procedimientos autónomos que acaban enriqueciendo a los demás modelos de televisión educativa.
Este modelo no tiene más recursos que él mismo, de tal forma que debe experimentar, probar y agotar todos los lenguajes, estructuras, posibilidades y recursos a su alcance sin la ayuda de ninguna otra institución. Debe innovar a cada paso.
El modelo de contexto
La televisión educativa aporta documentos y materiales que, relacionados con otros,
construyen una
posibilidad
estructurada
de formación
Se esboza en dos ideas principales:
1) Cooperación con otros sistemas: Partimos de la idea de que la educación, el aprendizaje y la actividad cultural son procesos complejos en los que intervienen muchos instrumentos, se implican muchas habilidades y se exploran modalidades muy diversas. En este contexto, la televisión es sólo un medio más entre otros tales como la escuela, la enseñanza curricular, los libros, programas de ordenador, casetes de audio, la actividad cultural...
La orquestación es, pues, un elemento básico del modelo de contexto: hay que coordinar elementos muy variados, actores e instituciones, establecer estructuras complejas y flexibles... pero, en todo caso, es necesario guardar una coherencia y un cierto equilibrio entre las partes, además de asegurar siempre la permanencia de un objetivo común.
Requiere la participación del espectador, que debe combinar los diversos elementos para garantizar la orquestación prevista, a la vez que examina el modelo educativo diseñado para adaptarlo a sus propias necesidades.
2) Organización multimedia: Tradicionalmente, los complementos de la televisión educativa podían ser un libro, un audio, o un programa de ordenador. Actualmente tenemos más posibilidades y formas de interactividad:
·         La televisión interactiva: permite acceder a datos escritos sobre el programa, responder preguntas, conectar los usuarios entre sí...
·         Las redes telemáticas: bases de datos, correo electrónico, videotexto...
·         La cooperación con el sistema cultural: incentivar actividades, promover las relaciones con otros grupos...
·         Publicaciones: catálogo de la programación, revista de las guías didácticas, libro como complemento a un video, colección de fascículos basado en un programa...


CONCLUSIÓN: Lo que entendemos por televisión educativo-cultural hoy en día coincide con el modelo de contexto. Pérez Tornero J.M. (1994) afirma que es “su consolidación y ampliación, su institucionalización social”. Los otros dos sistemas pueden ser integrados en ámbitos específicos de un modelo general de contexto.
Como hemos señalado, en el modelo de contexto, la televisión forma parte de un sistema complejo donde su acción puede y debe orquestarse en relación con otros elementos. De esta manera el proceso educativo y cultural pasa a ser una tarea dentro de un sistema global.
La televisión educativo-cultural de contexto obliga al telespectador a recorrer el sistema controlando sus propias exigencias y sus propias demandas, regulando el uso de cada uno de los elementos a su medida. De esta manera tiene la posibilidad de realizar su propio itinerario educativo o cultural, de forma personalizada y consciente. 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
 Pérez Tornero, J.M. (La televisión educativa. Madrid, UNED). Cap. 4, pg. 27 a 49
Pérez Tornero, J.M. El desafío educativo de la televisión. Para comprender y usar el medio. (Barcelona, Paidós). Cap. 7. Pg. 165 a 188